La importancia de los Sistemas de Ayuda al Conductor (SAC)

Conducir es algo que para muchos puede convertirse en un suplicio,  y para tantos otros, en un auténtico placer. La mayoría conducen por necesidad, para ir al trabajo o a casa. Los más afortunados solo cogen el coche en su tiempo de ocio. El caso es que pasamos buena parte de nuestra vida dentro de nuestro automóvil, y en muchas ocasiones, nuestra propia seguridad dependerá de ellos, y también de cómo estemos preparados nosotros mismos ante esos problemas. La experiencia es un grado, y en muchas ocasiones los conductores más experimentados han logrado salvarse de sufrir un accidente gracias a su intuición. Pero un poco de ayuda por parte del propio vehículo no le viene mal a nadie, ¿verdad?

Los fabricantes de automóviles siempre tratan de darle al cliente lo mejor, y aunque ha veces se han centrado en un solo aspecto del coche, ya sea su diseño, su potencia o su seguridad, la gran competitividad del mercado les ha llevado a tratar de conseguir el modelo redondo, que satisfaga al usuario en todas las facetas. Un coche con la suficiente potencia, que no salga demasiado caro en estos tiempos de crisis, con un diseño que entre por los ojos y, por supuesto, con todos los adelantos en seguridad disponibles. Y no hablamos solo de los materiales o los típicos airbags, sino de los nuevos Sistemas de Ayuda al Conductor (SAC), que están poniéndose de moda en los últimos tiempos.

Estos sistemas ayudarán al conductor, como su propio nombre indica, a solventar cualquier dificultad que tenga mientras vaya conduciendo, desde sistemas para mejorar el aparcamiento a los sistemas de dirección eléctrica asistida. Todo esta pensado para facilitar la acción de los conductores cuando estén al volante. Antes estos servicios eran algo exclusivo de algunas marcas, que los incluían en sus modelos de gama media y alta. Pero uso de este tipo de sistemas se esta democratizando, y ya podemos encontrarlos en casi cualquier coche nuevo normalito. ¿Pero sirven de verdad estos sistemas de ayuda al conductor o su importancia es relativa?

Pues como pasa siempre, estos sistemas suponen una gran ayuda para el conductor, pero no significa que podamos ir despreocupados al volante, porque nos solucionarán cualquier imprevisto. Llevarlos es una buena ayuda, pero no significa que tengamos que delegar en ellos la responsabilidad de una conducción correcta. Debemos conducir con mucho cuidado, como siempre, poniendo todos los sentidos en la carretera y estando muy atento a cualquier incidencia. Y si ocurre algún problema, ahí estarán estos sistemas para ayudarnos a solventarlos. De hecho, en los últimos tiempos, estos sistemas han logrado disminuir la incidencia de accidentes graves en las carreteras donde más se suelen usar, precisamente en las españolas, además de en las francesas.

Existen muchos tipos de sistemas de ayuda al conductor. Están los más simples, como puede ser el sistema de ayuda en navegación o GPS, muy utilizado en nuestras carreteras, el sistema de ayuda en aparcamiento, los faros Xenon LED para días con poca visibilidad, o el sistema de control de velocidad de crucero adaptativo, que nos permite mantener una velocidad fija a la que queremos conducir, algo muy útil en autovía o autopista, por ejemplo, pero además añade una interesante función que calcula la distancia con el coche precedente, y regula la velocidad para mantener dicha distancia de forma natural, para evitar frenazos inoportunos. Estos sistemas de ayuda simple son los más solicitados por los conductores, aunque muchos vehículos ya los traen de fábrica incluso.

Pero hay sistemas que van mucho más allá, como el sistema de reparto electrónico de frenada, sucesor natural del ABS, que calcula cuanta resistencia hay que aplicar a cada rueda para conseguir que la frenada sea homogénea pero no drástica, y evitar así que el coche pueda descontrolarse. El sistema pre-colisión está pensado para que tanto el coche como los pasajeros sufran el menor daño posible en una colisión inminente e irremediable. Por ejemplo, puede activar la frenada automática, para hacer que el vehículo no vaya a tanta velocidad cuando se produzca el choque. Algo parecido a lo que hace el sistema de detección de peatones con frenada de emergencia, que funciona con una cámara enfocando al frente del automóvil, y una consola central que tomará el control del coche y activará la frenada de emergencia si el conductor no responde cuando el coche se eche encima de un peatón.

Estos son algunos de los sistemas de ayuda al conductor que podemos encontrar actualmente en los automóviles de las diversas marcas. Todas están trabajando duro para hacer que la conducción sea más cómoda y segura, y con este tipo de sistema lo están consiguiendo. Ahora solo falta que la mayoría de ellos lleguen a los coches más normales, que no sean solo para la alta gama, y así todos podamos llevar este tipo de sistemas en nuestros vehículos, estando mucho más seguros con ellos al volante.

 

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